NO VENDEMOS CASAS, CAMBIAMOS VIDAS

¿HABLAMOS?

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Migas de pan

NOTICIA

LA LLAMADA - FINCAS FIOL

11 JULIO, 2017

Hacer la llamada no es fácil. Dar el paso. Dejar el nido. Decidir empezar una vida nueva. Inaugurar habitaciones que ahora son ajenas y que pronto serán familiares. Decorar. Reformar. Poseer. Vivir.

La primera llamada es la más complicada. Ahí cuando todo es nuevo, aterrador, cuesta arriba.

Recuerdo que, de niña, siempre pensé que al vivir sola, es decir, sin mis padres, cada noche cenaría patatas fritas. Toneladas y toneladas de patatas fritas. Con carne, con pescado, con pasta, con pizza, con leche, con galletas, daba igual, cada noche patatas fritas.

Supongo que el principal miedo a hacer la llamada radica precisamente ahí. Desde niños tenemos idealizada la independencia porque luego, efectivamente, NADIE cena patatas fritas cada noche. Las camisas no se planchan solas. La basura no se baja sola. El suelo no se friega solo.

‘Cuando seas padre, comerás huevos’ decían los adultos.

Y, la verdad, uno no llega a saber el significado de esa sentencia hasta que se hace mayor. Hasta que se da cuenta de que expectativas y realidad viven en un constante duelo, una pelea en la que las expectativas se baten el cobre con la realidad tratando de vencer e infundir miedo.

En Fincas Fiol, que hemos vivido muchas primeras llamadas, sabemos de qué habláis. Conocemos el miedo, es más, casi podemos olerlo en el primer 'hola' al descolgar el teléfono una vez que os habéis armado de valentía.

Por eso hemos decidido dedicar el primer vídeo de Fincas Fiol a todos esos valientes, independientemente de la edad, que decidís descolgar el teléfono y llamarnos.

Para todos vosotros tenemos un mensaje, esperamos que reparador, TRANQUILOS. Estáis en buenas manos, en Fincas Fiol no pararemos hasta dar con la casa que os haga sentir cómodos, felices y protegidos. La casa que consiga que, por una vez, la realidad venza a las expectativas. La casa que consiga que vuestros sueños de la infancia se hagan realidad.

Aquí os dejamos el vídeo esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros lo hemos hecho al grabarlo.

Al fin y al cabo, todos nos hemos enfrentado a esa temida llamada...

Ah, y si cada noche cenáis patatas fritas, LLAMADNOS, por favor.

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