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NOTICIA

OIKOMANÍA: EL DESEO DE ESTAR EN CASA

23 OCTUBRE, 2017

Hay mañanas en las que el tiempo se mide en rayos de luz entre persianas, en bostezos desperezados y en pies que rozan sábana por no pisar suelo. Al menos durante cinco, diez, quince, veinte o mil minutos más.

Hay mañanas en las que no necesitamos relojes siempre y cuando sea la cafetera la encargada de anunciarnos que ha llegado el día desplazando así a la noche.

Hay mañanas en las que las sábanas se vuelven laberintos de los que no podemos ni queremos salir. Una especie de camino entre nubes y plumas en el que seguir soñando.

Hay mañanas en las que los minutos, de repente, se convierten en horas y las obligaciones se retiran esperando, pacientes, su turno.

Hay mañanas en las que la música suena desde las copas de los árboles y las aceras y nos avisa de que el silencio de la noche ha dejado paso al día y a su melodía.

Hay mañanas que son capaces de convertir camas de dos en camas familiares. Camas en las que caben mimos, confesiones, risas, palabras, pies, hijos, padres, pereza y amor, mucho amor.

Hay días en los que las casas son mucho más que casas. Son refugios donde ser felices, donde querer y que nos quieran. Lugares donde protegernos del mundo y de su realidad, ahí donde no llegan las (malas) noticias, ni el dolor ajeno llega a convertirse en propio.

En Fincas Fiol, que sabemos la importancia que tiene una casa convertida en abrigo y en amparo, somos muy de la oikomanía, el deseo irrefrenable por estar en casa.

Si aún no conoces ese síntoma, te ayudamos a dar con la casa adecuada que no te dejará pensar en otra cosa.

¿Te animas?

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